Category: FOTOGRAFIA

Manual de Fotografia Digital

No será el mejor libro de fotografía que existe, los hay quien lo critican ya que dicen que está muy enfocado a las cámaras compactas, y los hay que lo aconsejan por la amplitud de sus consejos.

La verdad es que acabo de empezar a leérmelo y solo he tenido tiempo de ojearlo un poco por encima. ¿Mis impresiones?, son buenas. Bien explicado y bien estructurado permitirá la asimilación de consejos e información sobre técnicas y conocimientos de fotografía para todo adicionado.

He de agradecer a la gente de Canonistas.com, página a la cual estoy inscrito y recomiendo, la oferta de esta lectura, entre otras, y la posibilidad de adquirirlo en grupo.

Os dejo con un pequeño vídeo sobre el libro.

Un saludo

Vador

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¿Necesito una cámara Réflex?

Existen 3 tipos de cámaras en función de sus características y no es que unas sean mejores que las otras. Simplemente cada tipo de cámara tiene una función y una finalidad determinada. Antes de determinar si necesitas o no una cámara Réflex vamos a diferenciar estos tipos de cámara:

  • Compacta : Son cámaras de reducidas dimensiones, fácil de llevar, sencilla de usar y económica. El tamaño del sensor es muy reducido, la óptica tiene sus limitaciones y casi siempre no es posible la configuración manual del disparo.
    Su precio va desde poco más de 40€.

  • Bridge : También son cámaras compactas pero disponen de una mayor capacidad de sensor y control sobre el manejo de la cámara. Disponen de un visor electrónico y un objetivo de mayor tamaño, que en la mayoría de los casos no es intercambiable, y mejores características técnicas como control manual o foto en formato RAW; aunque sin llegar a ser una Réflex se pueden obtener muy buenos resultados. Podremos encontrar diversos modelos desde unos 250€.
 
  • Réflex : Son cámaras de mayor envergadura, son incómodas de llevar y, aunque dispongan de opción de disparo automático, son más complejas de manejo. El tamaño del sensor es mayor que las otras opciones y los objetivos son intercambiables. Dispone de control total sobre las opciones de disparo y configuración de la cámara y su precio de partida puede rondar los 300€. Este precio suele dispararse en cuanto adquirimos algún objetivo más para ampliar las características de nuestra óptica.

 ¿Cómo podríamos concluir qué cámara necesitamos? Viendo las características de los tres tipos yo diría que su queremos una cámara para hacer fotos ocasionales o simplemente para captar esos momentos de fiestas de cumpleaños, vacaciones o para tener un recuerdo de nuestras salidas o encuentros, deberíamos ya descartar de entrada las Réflex y recomendaría una compacta si no deseamos complicarnos la vida.
Si por otro lado queremos hacer fotos en los mismos términos que acabamos de comentar pero deseamos disponer de una mayor calidad fotográfica del resultado, poder jugar con los valores de disparo y no nos importa gastarnos un poco más, nuestra opción sería una Bridge.
Y nos queda la Réflex que la dejaríamos para aquellos usuarios apasionados de la fotografía que invierten muchas horas en experimentar, jugar y valoran una foto por el resultado artístico de la misma. Su mayor coste, tanto en el cuerpo de la cámara como en los objetivos, la mayor dedicación de tiempo y el engorro de llevar el material en una mochila o bolsa de viaje para llevarlo todo consigo es lo que define este tipo de cámaras.
Los precios indicados son orientativos puesto que hay ofertas de fabricantes y nuevos modelos que hacen variar los rangos indicados.

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Modos de disparo de una cámara: Automático o Manual

Siempre dependiendo del modelo de la cámara puede que encuentres a faltar alguno de los modos que seguidamente veremos, como que halles alguno de más 🙂

Vamos a ver fundamentalmente qué diferencias hay entre dispara en modo automático o en modo manual. Como ya hemos hablado en anteriores artículos, una foto es la captación de luz que tenemos delante del objetivo y que posteriormente, tras un proceso de la información de esa luz, ésta se convierte en imagen. Los distintos modos de configuración de nuestra cámara de fotos se seleccionan mediante un dial en forma de círculo donde aparecen las iniciales o dibujos correspondientes a cada uno de las opciones disposibles:

  • Automático (A): En este modo de disparo de nuestra cámara es el diseño  de la ingeniería del fabricante de la misma la que decide los parámetros o valores precisos para captar la cantidad de luz que se considera necesaria para garantizar un resultado óptimo. Los valores son ISO (sensibilidad del sensor o película), el diafragma (el tamaño de la apertura por la que dejaremos pasar la luz) y el obturador (el tiempo que permitimos que la luz entre e incida en el sensor). En esta posición no podremos variar ningún parámetro e incluso será disparado el flash si disponemos del mismo y la falta de luz hace que la cámara lo active.
    • Retrato, Paisaje, Deporte, Noche, Macro y No Flash: Son también modos de disparo automático pero con cada valor estamos dando una información primordial sobre dónde y cómo se encuentra el sujeto u objeto a fotografiar; priorizando en cada modo la velocidad, apertura, intensidad de luz …. (suelen estar representados por dibujos que simbolizan cada uno de los modos).
  • Manual (M): Este es el modo en el que todos los valores que intervienen en la elaboración de una fotografía son escogidos por el propio fotógrafo (representado en ocasiones por un cuadrado verde). Implican mucha habilidad, práctica y casi siempre un tiempo para la correcta combinación de dichos valores. Es la práctica y la combinación de parámetros, a parte de unos conocimiento de manejo de dichas variables, la que permitirá que cada fotógrafo le de su sello o impronta personal a esa foto.
    • Programmed Auto (P): Este modo es el modo Manual más cercano al automático. Puede parecer contradictorio pero diríamos que en este modo la cámara escoge de forma automática el tiempo de exposición y la cantidad de luz que deja pasar pero le permite al fotógrafo seleccionar la sensibilidad (ISO) y el balance de blancos (el tono que tendrá la fotografía).
    • Apperture Priority (A o Av) y Shutter Priority (S o Tv): Estos dos modos, diferenciados por unas u otras siglas según el fabricante, son modos automáticos que fijas unas valores de forma automática pero permiten al fotógrafo escoger una de las variables para jugar con ella.
      1. La Apperture Priority (A o Av) es un modo que prioriza la apertura del diafragma (el tamaño del agujero por el que dejamos pasar la luz) consiguiendo una mayor o menos profundidad de campo (desenfocar el fondo de la foto) y dejando a la cámara la selección del resto de variables.
      2. La  Shutter Priority (S o Tv) le permite al fotógrafo fijar el tiempo de exposición (tiempo que se permitirá el paso de luz hacia el sensor de la cámara) dejando que sea la cámara que fije el resto de valores que crea necesarios para garantizar una correcta captación de luz. Con este modo podemos conseguir congelar una imagen (algo que pasa a mucha velocidad como el agua caer) o el efecto contrario permitiendo un efecto sedoso o difuso.

Los modos A o Av y S o Tv son modos semiautomáticos que permitirán incidir en el resultado que vamos a obtener pero permitiendo obtener la fotografía en un menor espacio de tiempo que en modo totalmente manual. ¿Cual escoger? …. la mejor manera de saber qué modo necesitas dependerá de cada momento, de tu interpretación sobre la visión que tienes de la fotografía y de la experiencia en cada uno de estos modos. No tengas miedo y experimenta un mismo objeto con distintos modos hasta ser tú mismo el que decide qué resultados son los que tu prefieres.

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Las fotos me salen movidas

Esta afirmación carece de interés para todo aquel que tiene conocimientos medios sobre fotografía. Pero aquí pretendemos acercar el mundo de la fotografía a todo aquel que tan solo sabe cómo encender su cámara y por dónde se dispara la foto.

Hay que tener presente que la fotografía es la captación de luz que entra por el objetivo para convertirla posteriormente en imagen. Si tenemos en cuenta que la captación de luz depende de la intensidad de luz exterior que nos rodea entenderemos el mecanismo que lleva a la cámara a mantener el obturador de la misma abierto más tiempo para poder captar más luz (en procesos de disparo automático).
Este hecho, que aparentemente no parece importante, es el que determina que un ligero movimiento, temblor, pulso, respiración, vibración del propio mecanismo del disparador de la cámara haga que la imagen nos salga movida. La cámara debería permanecer absolutamente quieta, inmóvil durante ese proceso de captación de luz. ¿Por qué no hay problemas al hacer fotos de día en el exterior?, porque la cámara capta en una pequeña fracción de segundo la luz que necesita, dado que hay mucha, y cualquier movimiento o vibración es imperceptible en el resultado final.

Estos consejos solo nos van a ser válidos cuando lo que estamos fotografiando es algo que carece de movimiento, algo estático. Si pretendemos hacer fotografías de personas u objetos en movimiento, por pequeño que sea, deberemos buscar una luz de refuerzo (sea el propio flash de la cámara si tiene o una fuente de luz externa).

Así pues si vamos a tomar fotografías con nuestra cámara de fotos en modo automático y sin flash, sea nuestro teléfono móvil, una cámara compacta de 50€ o reflex de 1.000€ (estas suelen llevar flash), en un ambiente pobre de luz (noche, interior poco iluminado) debemos conseguir que nuestra cámara permanezca fija durante todo el tiempo de exposición (el tiempo que el obturador permanece abierto mientras se guarda la luz necesaria para componer la imagen).

El principal elemento del que disponemos es un trípode, pero si no tenemos un trípode adecuado podemos apoyar la cámara de fotos sobre una superficie plana que nos permita tomar la imagen deseada garantizando que dicha cámara no se va a mover lo más mínimo.
Si no disponemos de trípode ni superficie donde apoyar la cámara deberemos usar nuestro propio cuerpo como elemento de apoyo, bien sea apoyándonos en una pared, roca o suelo.

Si tampoco disponemos de elementos donde apoyar nuestro cuerpo optaremos por usar nuestro propio cuerpo como elemento de apoyo. Para ello disponemos de varias opciones:

– Apoyaremos nuestro codo sobre nuestra rodilla, pierna flexionada apoyando el pie en el suelo y la rodilla hacia arriba, mientras la otra pierna yace en el suelo flexionada hacia dentro.

– También disponemos de la posibilidad de tumbarnos en el suelo poniendo ambos codos apoyados en el suelo o apoyando la cámara en el mismo.

– Si precisamos estar de pie tenemos la posibilida de situarnos ladeados con respecto el objetivo de nuestra cámara apoyando ésta en nuestro hombro mientra nuestra cara permanece pegada a la cámara para conseguir mayor zona de contacto y apoyo.

Cualquiera de estas últimas tres opciones son las menos recomendables porque al sujetar la cámara con las manos es casi probable que finalmente la imagen saldrá movida.

También tenemos que tener presente que cuando pulsamos el botón de disparo de la cámara se produce un movimiento, o vibración, sobre la cámara que para nosotros pasa desapercibido pero que implica ese temblor de la foto. ¿Solución?, pues una opción es usar el disparador automático, programando el disparo a un determinado tiempo, o incluso un disparador remoto (como un mando a distancia).

Si nuestra cámara dispone de opciones de disparo manuales probablemente podremos jugar modificando el tiempo de exposición, especificando el diafragma (el tamaño de la abertura por la que pasa la luz) o la sensibilidad o ISO de la cámara.

A todo esto también podemos añadir que si tenemos la posibilidad de aumentar la fuente de luz, sea por un flash o por luz artificial, no debemos despreciarla si en el primer intento no hemos conseguido el resultado deseado.

A mayor luz menor tiempo de exposición se requiere y por tanto menor es el riesgo de que nos salga la imagen movida.

Os dejo con un video, fotógrafo Joe McNally,  que ilustra diferentes opciones. Está en inglés pero la gesticulación corporal es universal 😀

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CONDENSACION EN LA LENTE

Estamos hablando de condensación de agua, humedad, en la lente de nuestra cámara, u objetivo, fundamentalmente por cambios bruscos de temperatura. Tanto puede suceder en verano por pasar de sitios extremadamente cálidos a lugares muy frescos o fríos, como en invierno por pasar de lugares muy fríos a entornos cálidos.

Algo tan simple cómo estar grabando en invierno en el exterior y entrar en casa, o un interior como el coche, puede producir esa molesta y temible condensación. Digo temible porque cuando la condensación es exterior no supone un gran problema pero si ésta sucede dentro de la lente el problema empieza a tomar otro color. Fundamentalmente el mayor riesgo de la condensación en el interior de un objetivo radica en la imposibilidad de limpiar la humedad y de que se acaben formando unos hongos que terminarán por hacer dicha tarea mucho más compleja si cabe.

Vamos a empezar dando un consejo para evitar las situaciones de condensación y es tan sencillo como aclimatar los cambios. Hacer que las transiciones de una temperatura a otra se hagan de una forma gradual. Lo ideal es aguardar 1 hora, aproximadamente, para que el material se vaya aclimatando al cambio de temperatura antes de sacarlo de la bolsa de transporte.

Pero llegados a este punto vamos a ver cómo actuar si finalmente esa humedad hace acto de presencia en nuestras lentes. Si la humedad es externa no precisamos de mayores indicaciones que la de limpiar el objetivo adecuadamente y secar lo. Si la humedad se produce en el interior del objetivo tenemos diferentes estrategias para intentar secar dicha humedad:

  • Si tenemos un secador a mano podemos aplicarle calor al objetivo, con movimientos de un lado a otro, con la intención de que dicho calor evapore la humedad que se hubiere filtrado dentro de nuestro objetivo.
  • Otra posibilidad es dejar nuestro objetivo en el interior de una bolsa cerrada, lo más herméticamente posible, con un producto secante como gel de sílice (lo del arroz sinceramente no lo he probado).
  • Si sois habilidosos y tenéis el material adecuado podéis probar a desmontar el objetivo y proceder a limpiar las lentes y secar las antes de volver a proceder a su montaje.
  • Finalmente siempre queda la opción de llevarlo a un SAT (servicio de asistencia técnica) que os lo dejen como nuevo 🙂

Yo, antes de finalizar, añadiría un consejo más y es que siempre tengáis bolsas o cajitas de gel de sílice dentro de las bolsas que utilicéis para guardar o transportar vuestro material. Y a poder ser evitar las bolsas de sílice que hay dentro de las cajas de embalaje ya que solo están pensadas para un uso no frecuente y por consiguiente se pueden romper fácilmente. Estas pequeñas bolsas secantes conllevan un alto grado de riesgo puesto que su contenido es tóxico y el envoltorio se puede romper facilmente. Existen cajas pensadas para un uso frecuente y por un precio razonable. El material que envuelve el gel de sílice es suficientemente rígido y seguro como para permitirnos confiar en su uso. El hecho de llevar estos secantes en nuestras bolsas de transporte nos aseguran un estado óptimo de humedad dentro de las mismas garantizando que no se forme la dichosa condensación; y en el supuesto que en nuestra lente se forme condensación ésta desaparecerá al guardar la cámara en nuestra bolsa.

Aquí os dejo un enlace, en eBay, donde yo personalmente he podido adquirir dichas cajas con un resultado excelente 😉

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