CONDENSACION EN LA LENTE

Estamos hablando de condensación de agua, humedad, en la lente de nuestra cámara, u objetivo, fundamentalmente por cambios bruscos de temperatura. Tanto puede suceder en verano por pasar de sitios extremadamente cálidos a lugares muy frescos o fríos, como en invierno por pasar de lugares muy fríos a entornos cálidos.

Algo tan simple cómo estar grabando en invierno en el exterior y entrar en casa, o un interior como el coche, puede producir esa molesta y temible condensación. Digo temible porque cuando la condensación es exterior no supone un gran problema pero si ésta sucede dentro de la lente el problema empieza a tomar otro color. Fundamentalmente el mayor riesgo de la condensación en el interior de un objetivo radica en la imposibilidad de limpiar la humedad y de que se acaben formando unos hongos que terminarán por hacer dicha tarea mucho más compleja si cabe.

Vamos a empezar dando un consejo para evitar las situaciones de condensación y es tan sencillo como aclimatar los cambios. Hacer que las transiciones de una temperatura a otra se hagan de una forma gradual. Lo ideal es aguardar 1 hora, aproximadamente, para que el material se vaya aclimatando al cambio de temperatura antes de sacarlo de la bolsa de transporte.

Pero llegados a este punto vamos a ver cómo actuar si finalmente esa humedad hace acto de presencia en nuestras lentes. Si la humedad es externa no precisamos de mayores indicaciones que la de limpiar el objetivo adecuadamente y secar lo. Si la humedad se produce en el interior del objetivo tenemos diferentes estrategias para intentar secar dicha humedad:

  • Si tenemos un secador a mano podemos aplicarle calor al objetivo, con movimientos de un lado a otro, con la intención de que dicho calor evapore la humedad que se hubiere filtrado dentro de nuestro objetivo.
  • Otra posibilidad es dejar nuestro objetivo en el interior de una bolsa cerrada, lo más herméticamente posible, con un producto secante como gel de sílice (lo del arroz sinceramente no lo he probado).
  • Si sois habilidosos y tenéis el material adecuado podéis probar a desmontar el objetivo y proceder a limpiar las lentes y secar las antes de volver a proceder a su montaje.
  • Finalmente siempre queda la opción de llevarlo a un SAT (servicio de asistencia técnica) que os lo dejen como nuevo 🙂

Yo, antes de finalizar, añadiría un consejo más y es que siempre tengáis bolsas o cajitas de gel de sílice dentro de las bolsas que utilicéis para guardar o transportar vuestro material. Y a poder ser evitar las bolsas de sílice que hay dentro de las cajas de embalaje ya que solo están pensadas para un uso no frecuente y por consiguiente se pueden romper fácilmente. Estas pequeñas bolsas secantes conllevan un alto grado de riesgo puesto que su contenido es tóxico y el envoltorio se puede romper facilmente. Existen cajas pensadas para un uso frecuente y por un precio razonable. El material que envuelve el gel de sílice es suficientemente rígido y seguro como para permitirnos confiar en su uso. El hecho de llevar estos secantes en nuestras bolsas de transporte nos aseguran un estado óptimo de humedad dentro de las mismas garantizando que no se forme la dichosa condensación; y en el supuesto que en nuestra lente se forme condensación ésta desaparecerá al guardar la cámara en nuestra bolsa.

Aquí os dejo un enlace, en eBay, donde yo personalmente he podido adquirir dichas cajas con un resultado excelente 😉

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2 comments on “CONDENSACION EN LA LENTE

  1. Minerva dice:

    Me encanta este blog para ir aprendiendo un saludo.

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