Las fotos me salen movidas

Esta afirmación carece de interés para todo aquel que tiene conocimientos medios sobre fotografía. Pero aquí pretendemos acercar el mundo de la fotografía a todo aquel que tan solo sabe cómo encender su cámara y por dónde se dispara la foto.

Hay que tener presente que la fotografía es la captación de luz que entra por el objetivo para convertirla posteriormente en imagen. Si tenemos en cuenta que la captación de luz depende de la intensidad de luz exterior que nos rodea entenderemos el mecanismo que lleva a la cámara a mantener el obturador de la misma abierto más tiempo para poder captar más luz (en procesos de disparo automático).
Este hecho, que aparentemente no parece importante, es el que determina que un ligero movimiento, temblor, pulso, respiración, vibración del propio mecanismo del disparador de la cámara haga que la imagen nos salga movida. La cámara debería permanecer absolutamente quieta, inmóvil durante ese proceso de captación de luz. ¿Por qué no hay problemas al hacer fotos de día en el exterior?, porque la cámara capta en una pequeña fracción de segundo la luz que necesita, dado que hay mucha, y cualquier movimiento o vibración es imperceptible en el resultado final.

Estos consejos solo nos van a ser válidos cuando lo que estamos fotografiando es algo que carece de movimiento, algo estático. Si pretendemos hacer fotografías de personas u objetos en movimiento, por pequeño que sea, deberemos buscar una luz de refuerzo (sea el propio flash de la cámara si tiene o una fuente de luz externa).

Así pues si vamos a tomar fotografías con nuestra cámara de fotos en modo automático y sin flash, sea nuestro teléfono móvil, una cámara compacta de 50€ o reflex de 1.000€ (estas suelen llevar flash), en un ambiente pobre de luz (noche, interior poco iluminado) debemos conseguir que nuestra cámara permanezca fija durante todo el tiempo de exposición (el tiempo que el obturador permanece abierto mientras se guarda la luz necesaria para componer la imagen).

El principal elemento del que disponemos es un trípode, pero si no tenemos un trípode adecuado podemos apoyar la cámara de fotos sobre una superficie plana que nos permita tomar la imagen deseada garantizando que dicha cámara no se va a mover lo más mínimo.
Si no disponemos de trípode ni superficie donde apoyar la cámara deberemos usar nuestro propio cuerpo como elemento de apoyo, bien sea apoyándonos en una pared, roca o suelo.

Si tampoco disponemos de elementos donde apoyar nuestro cuerpo optaremos por usar nuestro propio cuerpo como elemento de apoyo. Para ello disponemos de varias opciones:

– Apoyaremos nuestro codo sobre nuestra rodilla, pierna flexionada apoyando el pie en el suelo y la rodilla hacia arriba, mientras la otra pierna yace en el suelo flexionada hacia dentro.

– También disponemos de la posibilidad de tumbarnos en el suelo poniendo ambos codos apoyados en el suelo o apoyando la cámara en el mismo.

– Si precisamos estar de pie tenemos la posibilida de situarnos ladeados con respecto el objetivo de nuestra cámara apoyando ésta en nuestro hombro mientra nuestra cara permanece pegada a la cámara para conseguir mayor zona de contacto y apoyo.

Cualquiera de estas últimas tres opciones son las menos recomendables porque al sujetar la cámara con las manos es casi probable que finalmente la imagen saldrá movida.

También tenemos que tener presente que cuando pulsamos el botón de disparo de la cámara se produce un movimiento, o vibración, sobre la cámara que para nosotros pasa desapercibido pero que implica ese temblor de la foto. ¿Solución?, pues una opción es usar el disparador automático, programando el disparo a un determinado tiempo, o incluso un disparador remoto (como un mando a distancia).

Si nuestra cámara dispone de opciones de disparo manuales probablemente podremos jugar modificando el tiempo de exposición, especificando el diafragma (el tamaño de la abertura por la que pasa la luz) o la sensibilidad o ISO de la cámara.

A todo esto también podemos añadir que si tenemos la posibilidad de aumentar la fuente de luz, sea por un flash o por luz artificial, no debemos despreciarla si en el primer intento no hemos conseguido el resultado deseado.

A mayor luz menor tiempo de exposición se requiere y por tanto menor es el riesgo de que nos salga la imagen movida.

Os dejo con un video, fotógrafo Joe McNally,  que ilustra diferentes opciones. Está en inglés pero la gesticulación corporal es universal 😀

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